Efectivamente, hay muchas personas que tienen dificultades par adquirir esos conocimientos. Yo tengo la sensación de que la gente que los tiene al alcance de la mano no los valora, en cambio, hay mucha gente que lo tiene más difícil que le gustaría tenerlos. Puede preguntar en su parroquia o en su Ayuntamiento. Cada vez proliferan más las Escuelas de Padres, también puede buscar en Internet. Por otra parte hay libros que pueden ayudar muchísimo, los que se reseñan en publicaciones que le generen confianza pueden serle útiles. Pregunte a alguna persona que conozca y que tenga buen criterio. Lo importante es que tenga esa inquietud. Si se mueve terminará encontrando. Por ultimo, si algo de lo que encuentra le “huele” mal, déjelo, como en todo, también hay veces que se cofunde a las personas.
Antes de pasar las cosas por el corazón tienen que pasar por la cabeza, y así se lo debemos hacer ver a los hijos. Y, por tanto, saberlo nosotros.
Tenemos que preguntar a nuestros hijos muchas veces:¿por qué? A que piensen en lo se está hablando y en las consecuencias de la respuesta que está dando. Tenemos que enseñarles a cuestionarse las cosas, a utilizar la cabeza y a no contestar con el estado de animo. La TV con sus series y los programas del corazón no están ayudando en este campo. Casi todas las decisiones que se toman, están en función del estado de ánimo de la persona que la toma.
Por tanto una cosa concreta que se puede hacer cuando vemos a nuestros hijos o nietos tomar decisiones, es hacerle que no las razonen, que nos digan el porqué las toman.
Y cuando las tomamos nosotros hacer lo mismo.