Lo que usted dice está siendo, desgraciadamente, es muy frecuente en nuestros días. Los padres se dedican a no educar y así van las cosas. Los primeros educadores son los padres y usted lo que puede hacer es hablar con su hija y explicarle lo que me ha dicho a mi. Gracias por su animo.
Efectivamente, el mayor proyecto educativo que, actualmente tienen muchas personas, está en consonancia con el sentimiento, con lo que les pide el cuerpo en ese momento. Así una cosa que puede parecer negativa por la noche y se le dice al niño que no la haga, por la mañana, cuando estoy descansado, la puedo ver de otra forma., y si el niño la hace , no le digo nada. Como se ve, eso es educar en función del estado de animo.
Todo lo que sea dejar a los hijos hacer o dejar de hacer cosas, porque no les apetece, tendrá en el futuro una repercusión negativa, en todo lo que esté en torno a vivir los compromisos adquiridos en el terreno personal. Y todo lo que sea dejarlos hacer en el terreno del “ me cuesta, no me cuesta” entrará en el campo de la pereza y de la falta de laboriosidad.
Como vemos, estamos hablando de que, o educamos o nuestros hijos, o serán unos peleles en manos de sus sentimientos más superficiales.
Hay que hacer funcionar el triangulo, sentimientos, voluntad, inteligencia. Actualmente solo se hacen las cosas por el sentimiento. Las opiniones están en función del mismo.. Incluso las creencias. La bondad de las cosas, está en consonancia con mi sentimiento de ese instante. Así en un momento dado, se puede apoyar un divorcio o una separación, solo porque se está viendo llorar a una persona. No se cuestionan las cosas con la inteligencia. No hace mucho, presencie una conversación que giraba en torno a las mujeres que quieren tener hijos, sin tener pareja. Durante la misma nadie hablaba de que una persona puede renunciar a sus derechos, pero no puede renunciar a los derechos de otro. El niño, su hijo, es otra persona y tiene el derecho a tener padre y madre. Ese derecho no se lo puede quitar nadie, ni su madre. Esta no puede renunciar al derecho a tener padre que tiene su futuro hijo. Además los derechos de las personas, que dependen de mi, se convierten en deberes para mi. Por tanto, es un derecho del niño el tener padre y un deber de la madre el que lo tenga.
Hay que educar haciendo ver a las personas que las cosas tienen que pasar por la cabeza antes de bajar al corazón.
Hay que educar en el buen uso de la inteligencia y en utilización de la voluntad.