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Tengo una amiga que  está pasando un calvario con sus hijos. Ella y su marido son buenas personas, pero los hijos les han salido muy mal educados. Y yo que tengo tres me da pánico pensar lo que me puede pasar a mí, porque con el ambiente que hay, yo considero muy difícil el poder hacer algo. La verdad es que estoy pesimista, pero como lo leo todas las semanas, me he animado a escribirle para que me diga que es lo que puedo hacer o como no caer en este estado que tengo. Un saludo y muchas gracias.

Isabel Roldan (Internet)


Me hace usted una pregunta  muy general. Que en la medida de lo posible voy a intentar contestar para que, en el mejor de los casos,  le pueda ser de utilidad a usted y a las personas que están en su situación.

Probablemente no sea el caso de sus amigos pero cuando me hablan de una situación como la que usted me dice, a mí, lo primero que me viene a la cabeza, no es pobres padres, sino pobres hijos. En estos momentos estamos en una situación en la cual los padres han renunciado a educar. Una persona no educada es una persona condenada a la infelicidad de por vida y eso es lo que esta pasando a muchos chicos de nuestro tiempo. No están siendo educados,  por las razones que sean, pero no lo están.. Una de las razones es que para educar hay que exigir  y esto conlleva el hacerlo uno consigo mismo, no hay exigencia al otro sin esfuerzo personal por mejorar. Estamos en una situación en la cual a los hijos. No se les exige, ni de palabra, ni con la conducta personal de los padres. Se tiene complejo de inferioridad en relación a ellos. Es más fácil no exigir. Pero tengamos en cuenta que una persona no exigida, es una persona no valorada. Si a una persona se le ponen objetivos muy fáciles en su trabajo, es muy probable que piense que en ese trabajo la valoran poco, porque no le exigen. Una persona no exigida en su casa, por su familia,  lo primero que piensa, aunque sea de una manera inconsciente, es que no es valorada, lo que a nivel personal significa no ser querida lo suficiente. Eso aunque no lo sepa, aunque permanezca en el subconsciente le está afectando muy negativamente. Porque una persona que se siente no querida no puede ser educada. Eso es lo que esta pasando con muchos jóvenes de nuestro tiempo que a fuerza de “servirlos “ y no exigirlos, se sienten no queridos. Por esta causa aparecen muchos problemas de falta de autoestima, de seguridad personal, de confianza.

Hace algunos años, una persona que no era educada podía salir más o menos bien. Por osmosis “cogía” lo suficiente del ambiente para ser feliz. Ahora, eso no ocurre. O los padres se exigen en educar, o los hijos van a ser unas personas no educadas, o sea no felices. Téngase en cuenta que educar, en ultima instancia, es enseñar a querer a una persona y quien no sabe querer, es una persona infeliz. A lo que todo el mundo aspira es a querer y ser querido.

En el fondo, lo que está pasando en nuestra sociedad, es que hay una falta de respeto, de cariño, hacia las personas concretas. ¿Por qué? Porque cuesta, querer  es costoso, es exigente. La gente de nuestro tiempo, en una gran mayoría, no sabe mantener sus cariño porque nadie les ha enseñado a hacerlo, ni nadie le ha dicho que querer cuesta esfuerzo, trabajo. Que el querer no sale solo.

Otra cosa que se piensa es que basta con la buena voluntad para educar. No es verdad.
Hay que aprender, hay que leer. Hay que asistir a esas escuelas  de padres que cada vez proliferan más y que en la mayoría de los casos tan útiles son. Si no lo hacemos es una muestra palpable de no querer educar. Ya se que se está muy ocupado, pero para lo que interesa, siempre hay  solución.

Por eso le decía al principio ¿pobres padres? ¡Pobres hijos!


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