No es difícil encontrarse con parejas de novios que, durante una etapa del noviazgo, no se están conociendo de una manera natural, sino que han puesto en el otro una lupa de aumento y todos los defectos que tiene, por pequeños que sean, los aumentan todo lo que pueden y se preguntan, si con una persona con esos defectos, no es un riesgo el comprometerse para toda la vida.
Esto puede ocurrir por varias razones, una de ellas puede ser porque la persona que ha puesto la lupa es, quizás, un poco insegura, y todo le parece insalvable. Este comportamiento es una manifestación de su inseguridad. Pero también puede ocurrir que, por la razón que sea, se esté buscando motivos para dejar al otro.
Si el resultado es la inseguridad, antes o después, desaparecerá. En el momento en que esa relación avance, se vaya conociendo al otro como es, si hay cariño, cada vez a los defectos del otro se les da menos importancia, a no ser que de verdad sean grandes, o lo suficientemente incompatibles con mi forma de ser, como para dejar de salir con él.
Pero puede que la razón sea, que uno no encuentra motivos para dejar la relación y los está buscando de una manera continuada, porque así dejarlo sin motivos puede provocar un sentimiento de culpa. Es decir, está buscando dejar al otro, sin sentirse culpable.
Se va fijando en todo lo que pueda parecer negativo, con un afán escrutador, pesimista, buscando razones. Esto no es bueno, ni para la relación ni para la persona que lo hace. Si quiero dejar a una persona, la dejo, bien porque no me gusta, porque he encontrado otra mejor, o porque soy muy inestable emocionalmente, por lo que sea. Lo único seguro de un noviazgo, es que se puede dejar. El actuar de esa forma, es querer culpar al otro. Yo se que no hay nada objetivo, pero estoy buscando una razón para hacerlo. Veo grandes defectos, donde no hay nada, o hay muy poco. En el fondo lo que quiero es dejarlo y culparlo. Eso no es noble. Lo noble es que si tu crees que por la razón que sea debes dejar a esa persona, déjala de forma que ella sufra lo menos posible. Háblalo, explícaselo y si de verdad la aprecias, cúlpate. Eso es lo noble, lo leal.
Ya se, tu te puedes quedar con mal cuerpo o con complejo de culpa, por eso estas buscando una justificación, pero las casas son como son.
Situaciones como estas son muy frecuentes no solo en los noviazgos, sino en muchos matrimonios. Ante la inmadurez de huir de una manera caprichosa, la mayoría de las veces se inventa uno lo que al otro ni le pasa, ni hace. Lo miro con ojos de culpa. Estas situaciones, a diferencia de otras que resolvemos solos o con un especialista, las comentamos con personas que no tienen un cuadro completo de lo que pasa, ni se lo queremos dar, sino simplemente lo hacemos, se las decimos, para que nos den la razón para descargar un poco nuestro sentimiento. En el fondo sé que lo estoy haciendo mal. O, lo cual es mas sibilino todavía, para involucrarlos en la decisión y que los demás no juzguen negativamente, lo que ya ha decidido hacer.
¡No nos olvidemos que al final cada uno tiene que aguantar su vela!